Giro a la derecha en america latina
Sobre por que volvio la derecha en los 2010´s
INTRODUCCIÓN Dado el contexto actual, me ha surgido el profundo interés por entender el proceso de cambios a escala continental, del intento de reconstrucción de la matriz estado céntrica durante los gobiernos progresistas y de izquierda en la región a la vuelta de las derechas latinoamericanas. El trabajo contempla, por razones de extensión, exclusivamente el periodo de gobierno (no la construcción ni llegada al poder) y sus límites junto a las estrategias de las derechas entre los años 2014-2018. Por otro lado, un análisis histórico-estructural en relación a las herencias que arrastran los estados latinoamericanos desde antes y durante su conformación. El material bibliográfico corresponde a la unidad 1 (Ansaldi, Quijano) y la unidad 5 (Garcia Linera, Svampa y Giordano y Saferstein). La estructuración del final se divide en tres ejes. Primero la descripción y los logros históricos de la década virtuosa, en segunda instancia los límites y críticas de la misma, tercero, las estrategias en los procesos previos de las nuevas derechas en su conformación del poder. Por último, a modo de conclusión, la articulación con la primera unidad en un intento de extender la comprensión de la inflexión histórica más allá de los límites o estrategias de los proyectos hegemónicos en disputa, buscando la raíz de la debilidad democrática en América latina. LOS GOBIERNOS DE LA PRIMERA DÉCADA DEL SIGLO XXI Tras la reforma neoliberal del Estado en la década de los setentas, conformadas por procesos de articulación de movimientos sociales y/o organizaciones partidarias, se fue gestando un nuevo proyecto hegemónico contrario al escenario internacional del “fin de la historia” que conllevo consigo la globalización. Entre sus caracterizaciones generales, estos se dieron en un tiempo casi simultáneo, ninguno produjo una absoluta ruptura con el la estructura previa productiva (actividades primarias y extractivas) también en ellos se revalorizó el papel del Estado, la confrontación al sector financiero y la toma de de distancia respecto a Estados Unidos (Moyano,ALmada y Tcach 2021) Esta década virtuosa de la soberanía continental obtuvo cuatro conquistas históricas, la primera de ellas refiere a los cambios políticos, la ampliación de la democracia política con la integración del pueblo en el Estado, es decir la gestión estatal como senadores, diputados o asambleístas. En ese sentido se resignificó la democracia como poder plebeyo y decisión popular de efecto estatal. (García Linera, 2016) En segundo lugar, relativo a los cambios sociales, se caracterizaron por la redistribución de la riqueza común y la ampliación de la igualdad social (aunque Svampa no concuerda en este punto, diferenciando la reducción de la pobreza de la reducción de la desigualdad social) de este modo se llevó a la mejora las condiciones de vida, reducción de la pobreza y opciones objetivas de ascenso social. El tercer logro, en el campo de lo económico se fundó en las formas posneoliberales de la gestión de la economía y de administración de la riqueza. Se centra este hito en el retorno del Estado como ordenador de la gestión económica y de la producción de la riqueza a través de nacionalizaciones, la administración social (aumentos salariales o transferencia de recursos a los más desfavorecidos) y recuperando la importancia del mercado interno. La construcción de una internacional latinoamericana progresista y soberana conforma el cuatro logro que consiste en la articulación política de Latinoamérica sin la presencia norteaméricana. LÍMITES DEL PROGRESISMO En este apartado me referiré a los aportes (y de autocrítica de Linera) sobre cinco fragilidades de la época y a partir del texto de Stampa tres críticas a los progresismos realmente existentes. En primer lugar, los cinco límites son: La cuestión económica, La revolución cultural permanente, la reforma moral e incorruptibilidad, continuidad de los liderazgos y el Estado continental plurinacional. El primero refiere al descuido de la gestión económica, Gracia Linera retoma la importancia de la base material, el Estado debe materializar el papel performativo de las ideas, hacerlas creíbles generando las condiciones de bienestar social que promulga para no perder el apoyo los sectores sociales, la gestión económica se vuelve decisiva cuando una revolución se hace gobierno. Sobre la revolución cultural, se debe de entender que nunca acaba una vez en el poder. Pues es fundamental la victoria cultural, más porque esta existe desde antes (y es condición necesaria) de la victoria política o militar (victoria de significados, esquemas interpretativos orientadores del futuro inmediato) A su vez hay que incorporar al adversario derrotado, de forma dispersa, en las iniciativas y acuerdos del nuevo bloque de poder (revolucionario). Su importancia recae en evitar que el “enemigo” organice un proyecto de poder alternativo y antagónico. Para Linera hay que derrotar al adversario culturalmente (Gramsci) derrotarlo política y militarmente (Lenin) e incorporarlo de manera dominada en el conjunto de iniciativas y acuerdos del nuevo poder. Empero la lucha por las ideas nunca cesa, porque la sociedad asume sus problemas (políticos, organizativos, económicos) a través de significantes, de esquemas mentales explicativos del mundo, que constituyen todos los campos de la actividad social de las personas. La lucha por las ideas es el escenario primordial de todas las luchas y un revolucionario es un subversivo cultural que no ha de bajar la guardia. Lo simbólico es vital porque asegura la permanencia, como así su ausencia de este campo permitirá la permeabilidad , reintroducción y reinterpretación del mundo a través del sentido común conservador. Que tiene ventaja en el terreno cultural por su ventaja histórica (se ha sedimentado tras siglos). Por esto Linera asegura que el problema más importante de los gobiernos progresistas es que hacían una redistribución de la riqueza sin politización, debieron acompañarla con un nuevo sentido común. La tercera debilidad, es su débil reforma moral, debieron apostar por una reforma y por una incorruptibilidad, abogar por la transparencia de la gestión (y sacrificio) de lo común que dignifique la gestión de lo público. No perder la humildad y demostrar con el cuerpo lo que se propugnaban) El cuarto elemento, refiere a la continuidad de los liderazgos históricos hechos en democracia (con límites en años), pues pese a que la lucha sigue se convive con el adversario. Los líderes son necesarios porque construyen un emblema cohesionador, aunque sin sustituir la acción colectiva. Las personas son quienes hacen las revoluciones, no las instituciones. Debieron entonces solucionar el problema de la continuidad del liderazgo dentro de los marcos democráticos (no como maduro nota juli) El último problema, la débil integración económica continental (que sí se logró en política), sumamente necesaria en un contexto de globalización, es importante salir del esquema nacional y pensar en clave continental, es más según el autor América Latina sólo podrá convertirse en dueña de su destino si construye una especie de Estado continental plurinacional. Desde un lado más crítico el texto de Svampa Fin de ciclo y progresismos realmente existentes realza tres críticas. La primera es socioeconómica, se refiere al incremento de la desigualdad social, pese a la reducción de la pobreza. Al menos en Argentina, Chile y Colombia, los sectores superricos se apropian entre el 25% Y 30% de la riqueza, ni hablar de la distribución de la tierra. Por otro lado cuestiona la continuación del modelo extractivista. Dadas las condiciones favorables de los precios internacionales de materias primas se financiaron proyectos extractivistas. Después, cuando finalizó el boom de las commodities hubo un giro hiper extractivista, que ponía los megaproyectos por encima del buen vivir. A su vez se estigmatizó la protesta ambiental, desde los gobiernos se arremetía en declaraciones negando la legitimidad del reclamo, “ecologismo infantil” (Ecuador), al accionar de las ONG extranjeras (Brasil) o al “ambientalismo colonial” (Bolivia). La profundización del extractivismo (que implicó una mayor reprimarización) consolidó la ecuación “más extractivismo/menos democracia” junto con las relaciones clientelares y la deslegitimación de la protesta (o incluso militarización en casos de alta conflictividad) ante la megaminería, explotación de hidrocarburos, megaproyectos hidroeléctricas, etc. La última es una crítica política, de sus límites políticos y su evolución a modelos más tradicionales de dominación. Por un lado las “herencias” del populismo, puntualmente sus contradicciones , es decir, la convivencia de la crítica al neoliberalismo pero al mismo tiempo el pacto con el gran Capital, alianzas económicas con grandes corporaciones transnacionales (en Argentina, durante el ciclo kirchnerista, tenía una amyor concentración y extranjerización de la cúpula empresarial) ; la democratización pero la subordinación de los actores sociales al líder, la concentración del poder y la intolerancia a la disidencia y el tutelaje estatal; nuevos derechos pero la reducción del espacio de pluralismo o la cancelación de diferencias. Por otro lado, siguiendo con la crítica política, los progresismos, en términos de Gramsci, confieren procesos políticos denominados como revoluciones pasivas, atravesadas por fenómenos de transformismo progresista y cesarismo orientados a promover la modernización conservadora y desmovilizar, subalternizar los actores sociales que habías sido protagonistas en el ciclo de lucha anterior. El Estado cumplió el rol de incorporar a los más pobres sin una ruptura con los sectores más reaccionarios del mundo rural ni el orden dominante de los intereses financieros. GIRO A LA DERECHA EN AMÉRICA LATINA El giro sucedido en la segunda mitad de la década de los 2010 's más allá de los desaciertos o límites del progresismo, la construcción de las nuevas derechas (y no solo en latinoamérica) han sido tema de interés y debate en las ciencias sociales. Por ejemplo el PRO en Argentina, es un partido de derecha pragmático, multi implantado socialmente, es decir representa clases dominantes, medias y sectores populares, no tiene una identidad ideológica rígida. (Consolidando el primer triunfo político democratico de la derecha que antes estaba dividida) Entre sus estrategias de construcción y acceso al poder, tras el giro a la izquierda en América Latina, se organizaron y formaron las “nuevas derechas”. Por un lado se destacan nuevas formas de golpismo civil, como el caso de Brasil. Pero en lo referente a sus estrategias de ascenso al poder, está la derecha no electoral, impulsada por medios de comunicación, las redes tecnocráticas y los think thanks. Las derechas desplegaron estrategias no electorales en instituciones estatales, la sociedad civil (con think tanks o centros de pensamientos y medios de comunicación) y en la formación de la identidad. Los think thanks cobran vital importancia en la circulación de significados que dotan de sentido la construcción de un nuevo orden, en el campo del saber y un rol central en la agenda pública de cambios, en definitiva como medio de difusión del ideario neoliberal. El sentido común neoliberal incierta su lógica y reconfiguran la opinión pública. Desde los periodismos y MMCC en tanto actores de formación de la opinión y construcción de la agenda pública traducen discursos políticos al lenguaje ordinario e instalan la corrupción como problema público junto a su acumulación de prestigio e influencia. Es decir se articularon el sistema de medios y el mercado editorial en la construcción de voluntades y sentimientos políticos. Proliferaron libros de “intelectuales mediáticos” (ejemplo Lanata) sobre sus opiniones políticas instalando un conjunto de ideas y problemas funcionales a la derecha. Siendo best sellers o cerca, en la sociedad Argentina mientras esta se polarizaba. (Soler, Giordano y Saferstrein 2018) Las editoriales y periodistas intervinieron en los procesos en el espacio simbólico y cultural en la formación y recepción de discursos políticos, conformando estrategías no electorales de la derecha, como agentes extrapartidarios. En definitiva los medios adquieieron un peso en el fin del ciclo progresista en América Latina. Por otro lado, una explicación complementaria puede tomarse volviendo brevemente al texto de García Linera. La gramscialización de la contraofensiva imperial implica la inversión en una campaña multimillonaria, que promociona a través de foros, clubes, becas o seminarios que instalan el discurso liberal moralizante y de rechazo contra lo popular (antipopulismo) que busca erosionar las bases de credibilidad y formación de sentido de los Estados progresistas. Es la inversión de las batallas culturales, la contraofensiva imperial es mediática, económica, social y cultural, incluye boicots económicos (cierre fuentes de financiamiento, debilitamiento económico) debilitamiento económico (capida de los precios de materia primas), el financiamiento de partidos de derecha y el asedio ideológico cultural. Construyendo conclusiones El giro a la derecha fue multicausal, por un lado influyeron los mismos límites de los gobiernos progresistas, la profundización de la reprimarización y el extractivismo, inestabilidad de la base económica, el abandono de la batalla cultural, relaciones clientelares y continuación de las tensiones populistas o incluso conformación de procesos propios de una revolución pasiva, sin cambio de bases sustancial. Junto al descuido de la construcción de un mundo simbólico, consolidado como sentido común, las nuevas derechas latinoamericanas y el bloque imperial financiaron la conformación de nuevos significantes e implantaron en la agenda pública politizaciones y debates que terminaron por desplazar los gobiernos progresistas y revolucionarios. Pero hay un componente no abordado aún que no sólo explica el nuevo giro sino la imposibilidad de perdurar que también van a confrontar las derechas y todo intento de proyecto hegemónico en el continente. La inestabilidad y debilidad de las democracias de América Latina contiene en su constitución el arrastre de herencias coloniales desde antes de la constitución de los Estados Nación. Redes y estructuras de las cuales si no nos libramos no seremos capaces de consolidar proyectos de país duraderos incrementando la crisis institucional. En primer lugar es crucial entender que dadas las posiciones históricas que anclaron al continente, en distintos grados y formas, a una formal o informal División internacional del trabajo que nos sujeta al papel exclusivo de exportadores de materias primas. Lugar no casual, en el sistema mundo moderno, desde la colonización ha sido así como el mantenernos en él implica la renuncia a la dependencia política y económica de los países latinoamericanos. La sujeción es política en términos de imperialismo informal, en conformar parte de la zona de influencia del bloque imperial mundial, esta relación sólo se reconfiguró con la globalización, implementando empresas transnacionales y el capital transnacional como nuevo actor decisivo con el cual los Estados han de negociar. Otras formas son las organizaciones internacionales (OMS, OTAN, ONU) que perpetúan la injerencia extranjera y la pérdida de poder de decisión Estatal. Por otro lado, quizás el modo de dominación más presente es a través de los organismos multilaterales de crédito, que configuran directamente los planes económicos de los gobiernos a través del endeudamiento y la extracción de recursos estratégicos. La globalización trajo consigo la erosión de la soberanía y la desdemocratización de los estados, como antes mencionado nuestro no tan nuevo rol en las relaciones internacionales se materializó y mantuvo inmaculado desde antes de la conformación de los propios países. A su vez en el terreno cultural, la colonialidad se expandió a través de formas de saber, ser y de sentido común eurocéntricos, hoy cumplen el papel en la conformación de subjetividades de los seguidores de derecha o libertarios. Desde otro aporte, más focalizado que general, en los noventas, con la consolidación de un mundo unipolar, la globalización; los gobiernos neoliberales con los ataques a la igualdad conformó un apartheid social, es decir la fragmentación social y la ruptura de los lazos de solidaridad. Sin embargo hace falta incorporar el análisis histórico de Ansaldi para comprender el hoy craquelado mundo social y democrático. En primer lugar la debilidad democrática se atribuye a la continuación de las relaciones clientelares , el corporativismo, caudillismo, dependencia económica y corrupción estructural que vieron su origen en el periodo de dominación oligárquica, que mantenemos debido a la ausencia de una revolución burguesa, pues solo ha habido revoluciones pasivas dependientes. Por otro lado, atribuye la crisis de representatividad a la concentración de los medios de comunicación que se encuentran oligopolizados por lo que reducen la pluralidad y disminuye la calidad de los ciudadanos e incrementa la calidad de consumidores. Los medios de masas crean ficciones democráticas que construyen realidades, quién tiene el poder de estos tendrá poder político. Por último los frenos de la democracia son: El hecho de que las clases subalternas no apropian la lucha, a causa del sindicalismo; que la burguesía no es democrática y quedan contenidos autoritarios en el ropaje democrático como así el cierre social tras el neoliberalismo. La conclusión de la conclusión es que para establecer gobiernos y Estados en nuestro continente, con verdadera perdurabilidad deben tener tres factores: La ruptura definitiva con el orden anterior en tanto relaciones clientelares como de dependencia económica; la constante batalla cultural contra los medios de comunicación y por último la conformación y contención por fuera de la nación, en una red internacional sin dejar vulnerar la soberanía economía ni política. Solo así parece posible las bases de una democracia genuina.