Que pasa cuando los espacios fiisicos son globalizados?
La identidad a traves del arte y la arquitectura: Una contruccion hitorica y politica
Aclaro esto es un primer boceto, es el nacimiento de una idea, sin la extención exhaustiva y necesaria de ampliar bibliográfica
Viajando en colectivo, sobrepasando la gral paz, la reflexión es inminente,empecé a cavilar. Como entusiasta del arte en todas sus expresiones, me enamoro de la magestuosidad de las casonas argentinas, su adornamiento visual es un encantador artefacto que emana el arte más puro: Hacer algo bonito porque sí, porque puedo embellecer un paisaje urbano, porque no todo tiene que ser funcional, eficiente, práctico o rápido. Ese impulso de crear, embellecer, no sólo para ser admirado como un imponente edificio sino porque culturalmente alguna vez significó algo (mayormente status, pertenencia a la clase alta). Hay también en su elegancia un distintivo único, esas casas, las más típicas, posiblemente fueron conventillos, posiblemente albergaron inmigrantes y las que no son tiradas, por parecerse más a un palacio, esas son museos ( o en su lamentable defectos, las casas te intentan vender comida) pero siempre manteniendo la fachada. Ahora bien ¿Cuántas casas ya fueron hechas bares? y cuantos nuevos bares llevan como insignia su nombre en inglés. No hay que malinterpretar, que una población de eduque en un idioma extranjero no es nada malo, sin embargo hay una reflexión que quiero compartir, he leído en la resistencia de Ernesto Sabato (que no lo tengo a mano, por lo tanto parafraseare) que no hay que negar la educación en tanto al inglés por ejemplo, pero que esos chicos, en este caso argentinos, no sé olviden del Guaraní, del quechua, del español. Permitir la entrada a otras culturas, sea literatura, cine o tendencias, no debería terminar por borrar la identidad de aquellos jóvenes que representan el futuro de un país ¿Quién va a amar esta tierra, defenderla del invasor, entender su historia y en el ejercicio práctico de su memoria, colectiva, no olvidar jamás la sangre que ha regado este suelo para acogernos bajo su manto celeste y blanco? El argentino tiene un grave problema, reducir el amor por la patria a un mundial de fútbol, o la aprobación de nuestras costumbres por un extranjero, son todo premios y reconocimiento internacional, como si acaso hubiésemos sido siempre invisibles esperando y gritando por ser vistos. Pero amarte, querida bandera, querido suelo mío, es defenderte y sobre todo contener a aquellas personas dentro y a las que deciden elegirnos para residir en nuestra tierra. Sí los derechos son vulnerados, si los recursos son dados, no nos queda nada más que el nombre. Pero hay algo más que aún no mencioné: La identidad, sin una verdaderamente fuerte somos susceptibles a borrarnos a nosotros mismos en el impulso de la historia. Es entonces que vuelvo a las casas, aquellos manchones que habitamos sin fijarnos, dentro o fuera, les pasamos por el lado ¿Pero alguna vez nos preguntamos qué trasfondo oculta el cambio abrupto en la arquitectura de estos espacios? Porque es más que solo una estética, es como se decide en el diseño urbanístico, nuestra identidad, la presentación de una ciudad con determinadas aspiraciones. Esas casas que admiro eran signo de orden y progreso (conceptos clásicos, la construcción de la identidad en base a un otro antagónico: civilización vs barbarie) Otras alojaban otras vivencias, clases estratificadas o religiosos. En muchas se ve patentada el residuo de un país que acogió inmigrantes, que imito culturas ajenas para pretender ser Europa. Pero de ese desesperado intento eurocéntrico de aspiración urbana, desembocó a su vez de carácteristicas no es estilo francés es estilo colonial. Antes la mimetización con el norte global no solo era buen gusto, era informarse, cargar con estructuras ya significadas. Convirtieron cada piso, cada pared en una obra de arte. Empero este modo de planificación es costoso. Pero no es posible preguntarse si con la capacidad técnica de hoy en día no podríamos tener casas, puentes, edificios, picaportes, muebles o puertas más barrocas? En primer lugar el cambio se debe a cómo ha mutado en el sentido común y el espacio simbólico la importancia de la fachada adornada. Se premia la eficiencia y eficacia, lo rápido para vender, no importa si las paredes terminan siendo más finas que un durlock. Antes estas casas eran la aspiración de mostrarse ante el mundo como otro polo de la civilización. Eran una forma de construir una identidad, entre lo aristocrático - europeo y los migrantes pobres clase obrera, en muchos lugares del país, con halos de pueblos originarios también. Si solo fuese de importancia el factor económico los ricos hoy, construirían casonas de estilo colonial, francés o art nouveau, en cambio hacen blancos bloques cuadrados, techos bajos y minimalistas. ¿Qué nos dicen las casas de las aspiraciones hoy? Volviendo a los bares, por fuera muchos son casas viejas, remodeladas por dentro (a menos que cometieran el crimen de cambiar las ventanas) empero en tanto diseño de interior son vacíos (de sentidos) siempre las mismas sillas de metal (cada vez más incomodas para que te quedes menos tiempo) carecen de carácter propio, de distintivo, ese espacio puede ser cualquiera en el mundo: se ha globalizado las formas estéticas. pierden identidad propia o colectiva, siempre lo mismo, a veces los colores varían, los materiales no difieren y en muchos casos los modos se asemejan al modelo de trabajo de los locales de comida rápida yanqui. Sí se ven minimalistas, con incomodas sillas de metal, disfrazados de modernidad, con sus nombres con slags en inglés de palabras que no usamos (aunque si el nombre es en español, no cambia la intencionalidad de la expresión del espacio) no estamos haciendo más que mimetizarnos con el norte global, más no de la misma manera que antes, ya no es necesario el arte y la cultura como nexo que une estéticamente dos laros dispares hoy es doblegarse ante una estética vacía. Es vacía porque no es propia, carece de especificidad, no la ata ninguna identidad colectiva ni sentimiento de lo común, es lo mismo acá que allá, da igual de donde seas. La perdida de carácter deviene en esta aspiración (demasiado de época) de querer ser como Estados Unidos y vaya casualidad que este gobierno quiera regalar nuestro futuro a manos de este Estado tan opresivo e invasor. Las aspiraciones están ligadas a una forma de ser, ver el mundo y transitarlo desde lo global, inmediato y el consumo desmedido para después presumir en redes y someterse a valoración algorítmica. La mimetización de hoy no es con arte, es a través de repetitivo flujo de la inmediatez, lo barato e instagrameable. No todos los bares, heladerias o locales de comercio, pero últimamente yendo por Córdoba estas son las nuevas formas de estéttica que una se encuentra. Va más allá de lo económico, porque estos mismos lugares podrian renunciar al blanco, comprar segunda mano, abaratar costos sin dejar ser avasallado por la estética vacía del minimalismo. Sin carácter, somos reemplazables a la siguiente tendencia, a la siguiente hegemonía. Reemplazables implica adquirir a su vez el carácter de descartable. Conquistar el poder simbólico es en definitiva llevar la delantera en un proyecto mucho más amplio que las simples casas, es una visión de nación, que establece que personas, prácticas y cuidados son aceptables y cuales quedan fuera de la calidad de ciudadanía. (Garcia Línera)
Mirando hacia adentro
En otro momento que me despertó este sentir en relación a estos nuevos espacios en ByN es una ida a la peluquería. Rara vez recuerdo por qué no me gustan, y termine yendo a una que me recordó mis incomodidades y esclareció otros matices. Era blanca, sillas negras, espejos grandes, uniformes negros . . . Pulcro y neutro. Hay en esa imparcialidad algo inquitante: No siento que pueda pertenecer ahí; con mis ondas (¡Que me alisaron!) mi lesbianismo, el destarte que cargo en mi pelo, las piernas que llevo sin depilar y mi sudor por viajar en colectivo. Neutralidad que impide contruir una identidad en base al sentido de pertenencia, en su tibieza intenta absorber todas las posibilidades (quizás) cualquiera puede pertenecer ahí, habitar ese espacio. La realidad es inversa, y allí nace la cotradicción, lo pulcro (neutral) excluye la disidencia, expulsa lo distinto el color y la diversidad. En el intento por abarcarlo todo, solo puede incluir aquello que siempre se sostuvo en la hegemonía. Es aquel minimalismo que empuja hacia afueralo que no puede etiquetarse dentro de sus parámetros de belleza. Es una estética apta para RRSS, es "global", es tendencia. Preciera que cualquiera puede entrar en la neutralidad. Pero acaso no es lo neutral lo que históricamnete no solo discriminó sino avalo bajo un manto de "objetividad" la expulsión lo subalterno? Porque quien decide qué es lo netral o lo global son aquellas entidades que ejercen algún tipo de dominación o gozan de algún privilegio. El saber y el ser lo contruyen quienes ejercen el poder y lo distribuyen al general de la sociedad como arquetipos de subjetividades concretas. A su vez con la colonización minimalista de los espacios, se pierde la dimesión afectiva de la experiencia. La estética puede y muchas veces es política. Este espacio pulcro puede ser trasladado a una forma de verse y de ser, como las "clean girls" de tiktok. Paradojicamente esta estética convive con el sobre consumo impulsado por algoritmso y el fast fashion. Lo pulcro borra la identidad y con ella la contingencia, lo que homogeiniza no hace más igualdad sino que pretende que los sectores subalternos pierdan lo propio ( o ser visiblemente distintos, para hacerlos sentir expulsados) Gustar a todo el mundo es la exigencia estética de lo pulcro y es la presión por querer ser alguien o pertenecer, vela aquello que puede desembocar en acción política y no comprende aquello que se aleja de los moldes hegemónicos
25/05/2026